Hermanos en las Iglesias esparcidas por el
mundo, consiervos y coesclavos del Señor,
les animo a que sigáis los pasos de nuestro
Señor y Salvador Jesucristo y busquéis su
guía para alcanzar las moradas celestiales
prometidas para nosotros desde el principio
de la creación de Dios. No temáis, os ruego,
a los que pueden matar vuestros cuerpos,
más temed a los que pueden matar vuestros
cuerpos y vuestras almas y hacerlos
merecedores del Gehena preparado para las
almas impías e inicuas. Pedid al Padre que
os llene del Espíritu Santo prometido por
Jesús en el tiempo de su permanencia en la
tierra, rogad al Señor que os llene con su
Santo Espíritu y guíe vuestras almas al cielo
prometido, velad unos por los otros y
mediante oración y ayuno permaneced en el
camino del Señor.
El Señor viene pronto, estemos alertas
para recibirlo e irnos con él en las nubes al
cielo. Que las bendiciones del Señor
Jesucristo esté con todos vosotros.
Que mi amor en Cristo Jesús esté con
todos vosotros y obtengamos la recompensa
celestial. Y el Señor nos permita reunirnos
en su reino y juntos alabar a Dios por toda la
eternidadd.
Reciban mi amor y oren por mí, así como
yo oro por todos ustedes.
Que la paz de Dios esté sobre vosotros.
Amén.